07 noviembre 2009

Él

Es un hijo de puta, un estrés diario. No sé por qué no puedo dejarlo si no lo quiero en mi cama. No me deja soñar ni tener un buen despertar. Siempre me atormenta por las noches y me envenena la mente con su forma de ser. Es capaz de quitarme todas las energías y dejarme como un zombie. Me obliga a drogarme para sentirme mejor y poder soportarlo. Se ha vuelto mi compañero de soledad y, a la vez, de tortura. Definitivamente parece estar cómodo en mi vida, pero yo lo único que quiero es una noche en paz sin ese maldito Insomnio.

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