19 septiembre 2009

Una segunda oportunidad

Hoy lo conocí... Después de 20 años, conocí a mi progenitor. Y lo primero que me fijé fue en su sonrisa de medio lado y sus nervios sudorosos, iguales a los míos. No sabía qué decir y el silencio poco a poco se convertía en nuestro compañero. Entre justificaciones y disculpas trataba de analizarlo y descubrir mis caracteres paternos. No fue difícil. Al cabo de un rato me abrazó y fue como si lo hiciera un extraño. Tal vez esa sensación cambie con el tiempo. Por mi parte, la vida me ha enseñado a creer y dar segundas oportunidades. Errar es humano y perdonar es divino. Creo que me he ganado el cielo y una caja de chocolates.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo daria todo por tener yo tambien una segunda oportunidad.